Michel Lanniaux es un trotamundos: tiene aventuras en los puntos montañísticos más importantes del globo. En 1991, su pasión por la montaña lo trajo a nuestras tierras, y una de las primeras piezas de la cordillera que lo sedujo fue el cerro El Plata. Ese año, el invierno fue muy crudo y nevado.
Michel y los guías locales Daniel y Gustavo Pizarro intentaban alcanzar la cumbre del Plata, a casi 6.000 metros de altura, cuando un temporal los obligó a regresar y buscar un sitio seguro donde pasar la noche.
“Vimos un refugio, golpeé la puerta y lo primero que vi fue a Sandra.”
— Michel Lanniaux
Sandra es Sandra Muñoz, por ese entonces estudiante de educación física, oriunda de San Carlos y amante del montañismo. El refugio donde se conocieron no fue otro que el San Bernardo, por ese entonces más conocido como «el Andes Talleres», por el club propietario del edificio. La historia de Michel y Sandra comenzó a escribirse allí mismo. Y, sin quererlo, la suerte del refugio, también.